Una cesta, dos manos, cuatro horas de trabajo.
Nuestras cestas provienen de una pequeña empresa familiar en Ciudad Ho Chi Minh. Allí se tejen a mano el esparto de mar, el jacinto de agua, la hoja de palma y el ratán; ninguna máquina hace el trabajo. Generaciones de artesanía, transmitidas de madre a hija. Por eso no hay dos cestas exactamente iguales.













